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Paredes de concreto

Todavía te guardo la orilla de mi cama, nadie ha dormido allí después de ti. Desde el rincón estiro mi mano tratando de alcanzar tu recuerdo antes que se marche para siempre. Aún queda un poco de tu perfume en la almohada, el único consuelo que encuentro en las noches de desvelo y siento el calor que emanaba tu cuerpo, el mismo que me abrigaba en las noches de invierno. Voy gastando lo que me queda de ti, lentamente tu recuerdo empieza a desvanecerse y se desdibujan tus caricias, tus miradas, tus besos y tu olor. Recuerdo una noche que quería mirar las estrellas desde la cama y dijiste que romperías algunos techos por mí. Las estrellas brillaban cuando estabas junto a mí, ahora solo hay una pared de concreto  y montones de pisos que se interponen con el cielo.